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Video lectura poética

1 Jul

 

Hoy descubrí en mis ojos

tu figura maltrecha,

dormida en mariposas

bellas, efímeras.

Aletear que se posa aquí,

que se posa allá,

y no hay pétalo que cuente su morir.

Hoy descubrí dentro de tí

ese rubí enmarañado en telarañas

— dice mi abuela que las telarañas

sirven para estancar la sangre

de las heridas –.

Se te olvidó después lavarlas.

Hoy descubrí que el amor

se construye y se destruye

parsimonia dulce,

palabra que resuena mis defectos.

Hoy descubrí que no es verdad,

el mundo no gira en torno nuestro,

y que nosotros nunca giramos

en torno a nada.

Hoy descubrí

que puedes restregarte

y restregarme en otro cuerpo

y el mundo seguirá girando

y nosotros enterrados,

enlodados, creeremos que es nuestro.

Hoy descubrí

que no hay verdades absolutas.

Me enseñaste a mentir en mi silencio.

El pasajero

1 Jul

 

I

Abro mis venas, la luna se vierte, me besa.

cuando solo,

me encierro para oir

sus ojos que se apagan.

Nadie esta noche,

la ropa colgasda isnsite en quedarse.

El lavadero descansa, ella de de fornicar a su marido

mientras, la madre sigue rezando, ida, sobre las sábanas de su tumba.

No hay cielo

son los ecos de su alfombra.

Ir y venir de su aliento entre dos ríos.

Por fin, el rosario exculpa un silencio lleno de estrellas.

Marabunta interminable,

abandono azul sobre

la almohada

cenizas de luna: llama y piel en los opjos que se apagan.

II

cinco a.m.

En el bracero

cada pulsión de su cuarto

al colectivo.

Los mismos de siempre a esta hora,

el viejo saco oscuro, discute su lectura con el aire

otro anciano

el periòdico

estudieantes,

leche tibia

en los labios y

en el espejo,

su mirada,

fuego interno,

desdeñado

cristal sin fauces.

III

Mujer de agua dulce

arando nubes.

Lo mismo de ayer,  fue hoy

la misma cama, el mismo “pesero”,

el mismo reloj meciendo su sueño,

si, la ropa colgada parece que nunca se irá.

Sin embargo,

hoy, lloviò musgo frsco

sobre la almohada.

Hora sexta

30 Jun

(“a la mediodía”)

Oscilo revuelo incauto que árbol,

mansedumbre, trepa al viento.

Tras el cristal, ráfagas, las sílabas,

greca, hienden, aura, el paisaje.                                                

Es voraz la transparencia impávida.

Pirueta envuelve halo diamantino,

balanza fugaz; de un aleteo,

trastabillo, el péndulo se mece

inexorable hacia el plano.

Y nada…

Sobre la baldosa,

grávida ronda la hora.

Como siempre, puntual.

Ana C Rosshandler F