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Vísperas

19 Jul

Visperas

(caminata con Plutarco)

Ana C Rosshandler

¿Alguien puede decirme

a dónde va mi vida?

¿Soy un soplo en la tormenta,

o una onda en el lago?

¿Soy, por ventura,

este pálido y blanco abedul

que se estremece en la primavera?

Rilke.

Al fin nos convertimos en noticia.

Torpes escarabajos nos movemos del linde.

Tras el dintel, la brisa, mansa jarana,

nos aguarda hora rasa.

Bailan vaho las flores a punto de fenecer.

No nosotros.

Se espulgan melindres las aves, cara al último fogonazo.

Ni por aquí…

Olfato, morro persigue poros.

¡Ni al caso!

Somos esas caracolas que anillos circundan la playa:

fragmentos que se gastan contra la marea, cascabeles

cuyo cosquilleo enmudeció. Gota a gota nuestra piel

se resquiebra coraza. Por ahí, una estela de orín

nos invita a reconocernos. Pasa inadvertida.

Mañana aquí estaremos frente al mar.

Por consigna, un repetir la despedida.

Mientras lo demás, muere y renace

a nuestros pies. No se despide.

Se consume fatuo;

tanto, que se olvida del atardecer.

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Hora nona

2 Jul
Gólgata = Cerro de las calaveras

La Paz, BCS


Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: “Elí, Elí, lemá sabactani”, que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Evangelio según San Mateo

Graznido, turbulencia, gira el picaporte.

Afuera, el Gólgota lustra escamas

que cascabeles dan la hora.

Argentino guiña el piélago.

Arde tango, plañidero, ajeno al retozo.

Se complace espectador del sopor

que emana de los almarjales,

quietas garzas ensueñan anfibias mocedades

entre ermitaños que, a duras penas,

sostienen su techumbre.

Ayyy, es la hora de la iguana, trajín

sacude al perezoso. Vinagre,

el umbral se desgañita voraz.

No hay escapatoria: uno por

ese ojal, hilo, no cabe a sus anchas

pero ha de ser el primero, el elegido

que dé el primer paso, místico maltrecho,

en busca de su sustento, irredento apóstol.

Ana C Rosshandler F

 

 

Si supieras cuanto…

1 Jul

He tratado en vano eyacularte de mi mente.

A veces pienso

sin importar cómo o cuando

ir a buscarte,

verte.

Soportar tu risa teatral

y escudriñar tus ojos, muy adentro

penetrar en tus pupilas

como un haz de luz y reventar…

en tus oídos, en tu boca,

en tu vientre.

He querido arrancarte

como yerba silvestre que brota en el jardín.

He querido vaciarte en copas,

canciones, otros besos, mis manos

y en las horas que gasto pensando en  ti.

He querido ser más calle,

más cantina

un acorde que se pierde

entre los ruidos de la noche

cuando para la guitarra

y la canción llega a su fin.

Voy a hacerte una propuesta,

vete lejos,

has tu nido a mil kilómetros de aquí

deja que te arrastre un río,

la marea de la playa

y piérdete en el horizonte.

Hazte ausencia de mañana

sin decir a dónde irás

que el silencio me acaricie

cuando ya no esté tu sombra

y que tu nombre se evapore

al sentir que ya no estás.

Hora tercia

29 Jun

 

En las hojas del tiempo

                                                                                                           esa gota del día

                                                                                                            resbala, tiembla.

J. Sabines

 

Tiembla, tiembla la mar,

escuece el aire. Dobla

tensión cada nervadura,

cada resquicio que marco

sostiene la forma. Corcovea

el contorno y tras el vaho

que la noche cuelga melena

rala sobre el alba, advenimiento

sobreviene la luz a horcajadas

entre la suavidad nívea

de los celajes. Fanfarria,

pájaros la reciben.  Orfebres,

las flores, gama, la tañen.

Duermen los ladridos, los gatos

estiran tibios su donaire.

No será…

29 Jun

Para cuando tus ojos

se atrevan a posarse

no será tu figura aferrada en ellos

lo que veas.

En verdad,

callo este grito

y me revuelco

en un marasmo de impotencia.

Es mi piel de foca

un arcano de pirata impenetrable.

Es duro este silencio,

este silencio es una herida

y me gozo en él,

me gozo hasta el cansancio

o hasta el llanto.

Hora prima

29 Jun


Entre lo frágil de una caricia que barre tiempo la morada

y aquella que golpe viento cerca

al miedo en su redil de compromisos fieros,

artero, se cierne el néctar de un estigma voraz,

un intervalo que remiendo, engarza el aroma

de la mañana con la lágrima. Se posa acuosa gema

sobre la rama. Lánguida se resbala hasta verterse

flama. Su aguijón punza tan intenso que enhiestos

los pistilos claman pundonor del colibrí. Acude presto,

simiente, a bañarse efluvio tornasol en el aire. Cordel,

su pico liba donaire el perfume que une al jardinero

con el talle de la promesa a punto de revelarse.

Ana C Rosshandler F

El té que mató a los mayas

28 Jun

el cafè de Etiopía

Una cabra

Le contó el secreto a la abuela

En las

Praderas abisinias

Eritrea

Breña que se inflama

El arrebato destejió

Tus cálidas noches

Herencia de Axúm

Hermana de Yibuti

Somalia

Café

Pirata, poeta

Y con la noche, Sherezada.