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El sol paceño trabaja para todos

1 Jul


La fiesta y la champaña se pusieron muy bien y a la una de la mañana le mandé un mensaje de texto: tengo esta fantasía de besarte allí mero. Yo no sabía que su novia leería el mensaje, montaría en cólera insultando y estrellando el cel contra la pared, y que sacaría todas sus chivas a la calle. Su moto no anduvo y hubo de tomar un taxi.

Dos días después: Te quería madrear, dijo. De un primer madrazo te rompo la quijada y los dientes, del segundo te quiebro un brazo.

Yo puse mi cara de Buster Keaton damnificado y aduje “pero ya no podré tocar al piano mis melodías esas que tanto te impresionaron”.

Lo hice reír. Dientes perfectos. Bueno pues, casi.

La novia vale madres, dijo. Es el celular, me dejaste incomunicado. No mames, a quién se le ocurre poner ese mensaje a esas horas. Andabas pedo, verdad?

Sí, contesté. Cuántos años llevaban de novios?

Nueve, al tiempo que señaló el nombre Sujey, tatuado en su bícep izquierdo, junto a una imagen de algo que me parece una sonámbula. “Ya andábamos mal. Ni puto soy pero por tu culpa tendremos que ser pareja”.

Okey dije asumiendo el rol de quien sabe que no se puede controlar nada en una situación de por sí absurda. Él quiere un nuevo cel y he prometido pagarlo a plazos, aunque yo sugerí uno de la marca Maizoro. En serio: chichifear mayates no es onda.

Pero las fotos de su abuelita moribunda y unos poemas que le hizo, eso sí se perdió en la nada de la nada.

Rubén Olachea                                                                                            2011-06-30

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Quincea… Ñeras!

29 Jun
Quincea... Ñeras!

Perronas y perruchas

La contraparte la pone aquí el cine mexicano con Perras, que una vez más confirma el excelente estado de salud artístico intelectual de nuestro cine. Recomiendo sobre todo la primera parte. La segunda mitad no logra el empuje inicial impactante del inicio, cuando las diez chicas se van desenmascarando una a una como lo mejor y lo peor de nuestro país: diez nenas a punto de ser quinceañeras pero con un colmillo que dejaría cuchufleto al más rudo de los representantes masculinos del machismo y la misoginia.

El título, idóneo, nos remite a la pregunta de cómo es posible que México combine a un tiempo tanta cursilería y tanta vulgaridad agresiva. La respuesta, carísimos hermanos, obliga a una lectura política que a nadie le interesa ya porque estamos en la cosecha, no en la siembra.

Esto es, este arroz ya se quemó… estas chicas se insultan con maestría de carretonero (ya ni se usa esa expresión de abuelos) y están en los mejores colegios, una es hija de narco sinoalense viviendo en el DF y la otra hija de juez.

Chilanguiza: anoréxicas bulímicas, crueles, entre conservadoras y ultraliberales cuando les conviene, todas dominan el albur y la majadería, esto es, la chica promedio aprobada por la SEP y el SNTE.

No me gustó el final tipo El crimen de padre Amaro pero no por eso negaré que la primera hora me tuvo en éxtasis. Bien por su director Guillermo Ríos, qué capacidad para retratar la perrez! Ricas y ñeras, nada ni nadie las impresiona. Habrá que ver cuán impresionable o no es el respetable que se digne verla.